En el Bierzo, hay una cosa que anuncian que la Semana Santa ha llegado: una buena jarra de limonada sobre la mesa. Para quien ha crecido aquí, es algo tan natural como las procesiones. Para quien no la conoce, la limonada berciana es una pequeña sorpresa: parece una bebida sencilla, pero detrás hay viña, fruta, tiempo y mucha conversación compartida.En este artículo queremos explicarte qué es exactamente la limonada del Bierzo, en qué se diferencia de otras bebidas y por qué cada vez más gente la elige para acompañar sus comidas y reuniones de Semana Santa.
Cuando alguien oye “limonada”, suele pensar en agua con limón y azúcar. Y cuando ve una jarra con vino y fruta, la primera idea es “sangría”. La limonada berciana no es ninguna de las dos cosas.
Aquí, la limonada de Semana Santa se elabora con vino (tradicionalmente tinto, en nuestro caso vino Mencía del Bierzo), fruta: naranja, limón y uvas pasas, azúcar y canela.
La clave está en cómo se juntan estos ingredientes y, sobre todo, en el tiempo. No es un cóctel rápido para salir del paso: se prepara con días de antelación, se deja reposar y se va probando hasta que el vino y la fruta se entienden entre sí.
Cada casa, cada bar y cada bodega tiene su propia forma de hacerla. En muchas familias, la receta pasa de padres a hijos casi como un pequeño secreto. Por eso, cuando alguien encuentra “su” limonada, suele repetir año tras año.
En el Bierzo se toma limonada desde el Domingo de Ramos hasta el Lunes de Pascua. Hay concursos en pueblos y ciudades, rondas de limonadas por los bares y una costumbre clara: en Semana Santa, donde antes se pedía vino, se pide limonada.
Puede parecer una bebida festiva y ligera, pero para quienes la elaboran es algo muy serio:
En el Palacio de Canedo, donde elaboramos la limonada de Prada a Tope desde hace años, la filosofía es la misma que con cualquier vino:
El resultado no es un refresco disfrazado, sino una bebida con carácter, pensada para compartir y, sobre todo, para disfrutar sin prisas.
Aunque cada receta tiene su personalidad, hay algunos rasgos que suelen repetirse en una limonada bien hecha:
En la práctica, esto se traduce en algo sencillo: la jarra se vacía sin que casi nadie se dé cuenta. Es fácil de beber, pero no plana. Tiene matices que recuerdan al vino del que nace y a la fruta que la acompaña.
Si vives en el Bierzo, seguramente no tengamos que convencerte. Pero si estás fuera o la has visto en fotos y tienes curiosidad, aquí van motivos claros, sin adornos:
En Prada a Tope llevamos años defendiendo la limonada como lo que es: una bebida seria, enraizada en la cultura berciana, que merece elaborarse con el mismo cuidado que un vino.
Nuestra limonada se elabora en el Palacio de Canedo, con:
La embotellamos para que puedas disfrutar en casa de una limonada lista, sin tener que preparar nada, pero sin perder la esencia de lo que se bebe estos días en el Bierzo.
La tienes disponible en botella de 75 cl y en caja de 6, pensada para quienes saben que una sola botella, en Semana Santa, suele quedarse corta. Descúbrela en nuestra tienda online.