Tras los meses de frío del invierno, el aumento de temperaturas vuelve a calentar las laderas de El Bierzo. Es el momento en el que el viñedo despierta y todo el trabajo que hemos llevado a cabo durante el invierno empieza a asomar en cada brote.
La primavera ya se ha instalado en nuestra casa. En Palacio de Canedo, como cada año, recibimos esta estación con la ilusión de ver cómo el entorno recupera su pulso natural. Es el final de las temperaturas bajas y el comienzo de un proceso que nos sigue emocionando: el momento en el que la savia recorre de nuevo la viña para devolverle la vida.
Para nosotros, ver la brotación en nuestras vides es mucho más que un cambio de paisaje; es la señal de que el ciclo empieza de nuevo. En estas semanas, el verde empieza a ganarle terreno al pardo del invierno y los primeros racimos asoman tímidamente en las cepas. Es la base de todo lo que vendrá después: esos vinos con frescura y carácter que nacen del cuidado diario de nuestra mencía y nuestra godello.
Caminar estos días por el viñedo o por el bosque didáctico permite entender bien lo que hacemos. No hay secretos ni artificios, solo una apuesta clara por nuestra tierra y nuestros orígenes que mantenemos intacta desde 1972. Trabajamos los tiempos de la naturaleza y dándole valor a lo que el suelo nos ofrece. Y es que, como siempre dice Prada, a la naturaleza no podemos mejorarla, pero lo intentamos… A Tope.
El espectáculo real está ahí fuera, en las laderas que rodean el Palacio. Disfrutar de un Biermú o una copa de Prada Selección en el corredor, viendo cómo el sol baña los montes bercianos, es la mejor forma de conectar con esta tierra.
Esta estación en El Bierzo tiene un significado especial de renovación, de inicio de ciclo y de camino marcado hacia la nueva añada que vendrá. En Palacio de Canedo estamos listos para vivir esta nueva etapa con la misma autenticidad de siempre. Os esperamos para disfrutar de este espectáculo natural que trae consigo la primavera… A Tope.