Hay reconocimientos que llegan como un aplauso a tiempo. No cambian la forma de trabajar, pero la iluminan. La Medalla de Oro concedida al Prada Clarete 2025 en el certamen VinEspaña es uno de esos momentos: una distinción que pone en primer plano un vino ecológico elaborado con Mencía y Godello, pero también una manera de entender el paisaje y el oficio.
En un mundo del vino cada vez más pendiente de etiquetas llamativas y modas rápidas, este premio reconoce justo lo contrario: la paciencia, la coherencia y la fidelidad a una comarca. Un clarete que no rosado, nacido de viñedos bercianos trabajados en ecológico, que se asoma al mundo con discreción y termina brillando en oro en una cata a ciegas.
En las próximas líneas vamos a detenernos en tres ideas: qué es exactamente VinEspaña y qué supone una Medalla de Oro; cómo se construye, desde la viña ecológica, un vino como el Prada Clarete; y por qué este reconocimiento tiene tanto que ver con la memoria de Mencía y Godello en El Bierzo.
VinEspaña es un concurso nacional de vinos con cata a ciegas, organizado por asociaciones y federaciones de enólogos de todo el país. Esto significa que, cuando una botella se presenta al certamen, se evalúa sin que el jurado sepa qué bodega está detrás, ni cómo es su etiqueta, ni qué historia hay asociada al vino.
En la práctica, esa cata a ciegas obliga a que todo el peso recaiga en lo esencial: el contenido de la copa. Aromas, sabor, equilibrio, expresión varietal, coherencia entre nariz y boca, longevidad… Son parámetros que los enólogos valoran uno a uno, sumando pequeños matices que, al final, se traducen en una puntuación.
Cuando un vino alcanza la Medalla de Oro, como es el caso del Prada Clarete 2025, no lo hace por un golpe de suerte. Lo logra porque, frente a muchos otros vinos, mantiene un nivel alto de principio a fin de la cata, y porque algo en su expresión llama la atención de quienes llevan años escuchando lo que cuentan las copas.
Y todo esto sucede sin que nadie vea la palabra “Prada” sobre la mesa. Esa es quizá la mayor fuerza del premio: el vino se defiende solo. Después, al levantar la cortina y descubrir que se trata de un clarete ecológico de Mencía y Godello elaborado en El Bierzo, el reconocimiento cobra un sentido todavía más profundo.
El Prada Clarete 2025 fue premiado en la categoría de los mejores vinos ecológicos. No es un simple apartado administrativo: agrupa a vinos que comparten una filosofía de trabajo en el viñedo y en la bodega. Todos ellos tienen detrás una certificación que avala prácticas respetuosas con el medio, pero también decisiones cotidianas que apuestan por el largo plazo.
En el caso de este clarete, destacaba ya de partida por varias razones:
Este conjunto hace que, dentro de la categoría de vinos ecológicos, el Prada Clarete 2025 tenga una personalidad muy definida. No compite a base de potencia o de artificios, sino de equilibrio: fruta limpia, frescura marcada, textura amable y una identidad que remite claramente a El Bierzo.
En ocasiones, la palabra “ecológico” se percibe como una moda reciente. Sin embargo, en proyectos como Prada a Tope, tiene más que ver con una forma de estar en el campo que con una etiqueta de mercado.
Trabajar en ecológico implica, ante todo, aceptar que la viña es un ecosistema vivo. No se trata solo de renunciar a ciertos productos de síntesis, sino de acompañar a la planta a lo largo del año con paciencia y observación. Significa:
En un vino joven como el Prada Clarete, este trabajo se nota en la pureza de la fruta, en la sensación de frescor nada maquillada y en una acidez que sostiene el vino con naturalidad. No hay un barniz añadido al final; lo que llega a la copa es, en buena medida, el reflejo directo del viñedo.
Así, cuando VinEspaña sitúa este clarete en lo alto de la categoría de vinos ecológicos, está reconociendo también esa constancia silenciosa: años de trabajo en el campo y en la bodega que buscan coherencia entre lo que se hace y lo que se sirve.
Hablar de un “vino ecológico del Bierzo” sin nombrar a Mencía y Godello sería incompleto. Estas dos variedades son la columna vertebral del Prada Clarete 2025 y, de algún modo, también del propio reconocimiento.
La Mencía, tinta, aporta el color delicado pero presente, las notas de fruta roja y esa frecura amable tan propia de la comarca. La Godello, blanca, suma acidez, aromas de fruta blanca y cítrica y una textura envolvente que redondea el conjunto.
En este clarete se encuentran al cincuenta por ciento, casi como si el vino tendiera un puente entre dos formas de entender el Bierzo: la de los tintos de ladera y la de los blancos que miran al frío de la mañana. Ese equilibrio no surge por casualidad; se decide en el viñedo, en el momento de la vendimia, en la selección de los racimos y en la forma de trabajar los mostos.
Desde este punto de vista, la Medalla de Oro no es solo para un estilo concreto de vino, sino para una forma de interpretar a Mencía y Godello juntos. Para demostrar que, cuando se les permite dialogar, ambas variedades pueden dar un vino que no encaja en categorías simples y que, quizá por eso mismo, llama la atención en una cata a ciegas.
En la nota de bodega, el enólogo José Manuel Ferreira reconoce que este galardón hace especial ilusión porque respalda una elaboración por la que apostaron hace años y que ayuda a preservar un tipo de vino “que se hizo siempre en nuestra comarca”.
Ahí está una de las claves más hondas del premio. El Prada Clarete 2025 no nace para cubrir un hueco de mercado, sino para mantener vivo un estilo: el del clarete berciano, fruto de viñas donde convivían uvas tintas y blancas, pensado para el día a día y para acompañar la cocina de casa.
Con el tiempo, muchas de esas elaboraciones tradicionales fueron desapareciendo, sustituidas por vinos más estandarizados. Apostar por un clarete, y hacerlo además en ecológico, era ir a contracorriente. La Medalla de Oro de VinEspaña funciona entonces como una especie de aval colectivo: este camino merece seguir recorriéndose.
Cada copa de este clarete ecológico es, en ese sentido, algo más que un vino premiado. Es una forma de mantener vivo un pedazo de memoria berciana, de afirmar que hay estilos que merecen ser cuidados y transmitidos, aunque no siempre encajen en las modas dominantes.
En el mundo del vino, los premios pueden vivirse de muchas maneras. Hay quien los toma como meta y quien los entiende como una estación más en un viaje largo. En Prada a Tope, el oro de VinEspaña se recibe con una mezcla de satisfacción tranquila y responsabilidad.
Satisfacción, porque confirma que el camino elegido tiene sentido: el del vino ecológico arraigado en un territorio, elaborado con variedades autóctonas y respetando un estilo tradicional como es el clarete. Responsabilidad, porque cada distinción aumenta la expectativa y obliga, de algún modo, a seguir cuidando cada detalle, desde el primer brote en primavera hasta el último embotellado.
Mientras tanto, en la viña, nada cambia de golpe. Las cepas de Mencía y Godello seguirán marcando el ritmo del año; la bodega continuará afinando tiempos de maceración y de reposo; y el clarete volverá cada vendimia con sus matices propios, escribiendo poco a poco una historia que va más allá de una medalla concreta.
La Medalla de Oro de VinEspaña al Prada Clarete 2025 es, al mismo tiempo, un reconocimiento y una confirmación. Reconoce el trabajo bien hecho en el viñedo ecológico y en la bodega, la apuesta por Mencía y Godello como lenguajes del Bierzo y la fidelidad a un estilo de vino —el clarete— que forma parte de la memoria de la comarca. Y confirma que, cuando el paisaje, el oficio y el tiempo se respetan, el resultado puede brillar por sí solo, incluso cuando la cata se hace a ciegas.
En el fondo, más allá del diploma y de la medalla, lo que queda es la posibilidad de descorchar una botella y encontrar en la copa algo que habla con honestidad de dónde viene. Un vino ecológico del Bierzo, hecho con calma, que hoy luce oro pero que, sobre todo, respira raíces.