En Prada a Tope, nos sentimos profundamente comprometidos con el respeto al medio ambiente y la agricultura sostenible. Nuestros viñedos, certificados por el Consejo Regulador de Agricultura Ecológica de Castilla y León, son un claro ejemplo de ello. Cada parcela de nuestros viñedos nos permite obtener uvas de alta calidad que transformamos después en los emblemáticos vinos de Prada A Tope, llenos de carácter y personalidad. Hoy queremos hablaros en este blog de cada una de las parcelas que componen nuestros viñedos.
La Viña del Palacio, una de nuestras parcelas emblemáticas, fue plantada en 1988 a 600 metros de altitud. Orientada de noroeste a sureste, esta viña presenta una textura franco-limosa, ideal para el cultivo de las variedades godello y chardonnay.
A una altitud de 650 metros, la Viña San Martín de Arriba también data de 1988 y está orientada de norte a sur. Su suelo franco-arcilloso es perfecto para la variedad godello.
La Viña Campelo, igualmente plantada en 1988, se encuentra a 620 metros sobre el nivel del mar. Orientada de norte a sur y con una textura franco-arenosa, esta parcela está dedicada exclusivamente a la godello.
Otra parcela destacada es la Viña Regueiral, plantada en 1990 a una altitud de 750 metros. Orientada de noroeste a sureste y con un suelo franco-arenoso, esta viña también es exclusiva de variedad godello.
En cuanto a nuestras parcelas de mencía, destacamos la Viña Valetín, plantada en 1990 a 700 metros de altitud y orientada de norte a sur, con suelos franco-arcillosos. La Viña San Martín de Abajo, con dos plantaciones en 1997 y 2011, se encuentra a 675 metros, mientras que la Viña Eiro D’Avello, plantada en 2000 a 700 metros, también tiene suelos franco-arcillosos. Por último, la Viña El Picantal, plantada entre 2008 y 2011, es la más alta, a 800 metros, con suelos francos.
Cada parcela en Prada a Tope es un homenaje a la tierra y a la tradición vitivinícola de la comarca de El Bierzo, donde la calidad y el respeto por la naturaleza son nuestra máxima prioridad. Podríamos afirmar que todas y cada una de estas parcelas son la cuna de nuestros emblemáticos vinos de Prada A Tope. Es en ellas donde comienza un ciclo que va desde la tierra berciana hasta las copas de toda España.