Reflexiones de Prada

Cuestión de sentido común

Escrito por José Luis Prada | Oct 18, 1998 8:00:00 AM

Hace ya tiempo, bastante, ocho o diez años que tengo pendiente el manifestar mi opinión sobre el crecimiento de los pueblos del Bierzo y los demás pueblos de la provincia. Ciertamente, en principio, cuando se ven hacer obras nuevas, bloques de casas, chalets adosados, calles nuevas de hormigón o de alquitrán, como si fuese una carretera, parece que se avanza, que se va ya montando en la modernidad, que nuestro pueblo está ya a la altura de lo que debe ser un pueblo progresista y dinámico …… La verdad es que, por lo menos, aquí en El Bierzo, las carencias de la mayoría de los pueblos eran tales y tan abandonados estaban que cualquier cosa que se hiciese, con tal de quitar barro de las calles se daba como bueno. En esto pasa como con el comunismo: es bueno, yo diría que muy bueno cuando las carencias y necesidades son grandes y cuando el pueblo casi no come; entonces el comunismo juega su papel …. Pero cuando la gente tiene sus necesidades vitales cubiertas, entonces..., quiere ver y disfrutar de otras cosas, quiere que nadie le marque el paso, quiere decidir por su cuenta.

Ahora las actuaciones que se hagan en nuestros pueblos no pueden hacerse de cualquier manera, ya pasó aquella etapa de pura necesidad. Ahora nuestros pueblos necesitan el que se les mime, necesitan el que se les devuelva la identidad y diferencia que cada uno siempre tuvo. Necesitan que la gente vuelva a mirar a la casa de sus padres o de sus abuelos con cariño. Necesita que sus calles tengan los mismos o parecidos “requibeques” que siempre tuvieron que le daba y dan esa peculiaridad y ese carisma tan íntimo, tan de disfrutar y tan de vivir …. La verdad que últimamente la gente está volviendo al pueblo, se están arreglando las casas, se vuelven a desenterrar tradiciones: juegos, bailes, fiestas, …, sí, se está andando es ese sentido, pero, siempre hay un pero: ¿no os fijáis que nadie se acuerda de sacar otra vez a la luz la tradición más secular y que más identificaba al pueblo como tal, El Concejo. No, de él, casi nadie se acuerda porque el Concejo se hacía para solucionar los problemas del pueblo los propios vecinos, limpiar caminos, arreglar la traída de aguas, limpiar el monte, construir los “vanzados” en el río para regar los prados, en fin, todo eso que era tan necesario y vital para la propia vida del pueblo. Decía antes, que a la gente ahora, “le gusta el pueblo” pero le gusta para estar allí y “disfrutar” de todo lo que casi ya tiene perdido. Los problemas que sigue teniendo el pueblo, que son muchos, al ciudadano no le incumben. Son problemas que tienen que solucionarle el ayuntamiento como pasa en su ciudad, ¡faltaría más! En este detalle, está la esencia de lo que nuestro pueblo va a ser. Un lugar en que se hacen calles rectas, se tira la casa que estorba o el corredor aquel que no deja pasar al camión que trae el ladrillo para hacer una casa nueva, se ponen luces públicas como en la ciudad, con enormes postes de cemento al lado de un conjunto de cosas bonitas, cables por todos los lados colgando de los aleros y de los corredores …, se tapa, se cementa todo, no se respeta nada, hay que dejar paso para los coches …. Una pequeña placita en donde se jugaba a los bolos, se alisa, se pone de azulejo o de cualquier otro material que no pega ni estando ciego … En fin… los pueblos se van convirtiendo en imitaciones burdas y pobres de ciudad … lo malo, es que ya no son pueblo y jamás serán ciudades, ni grandes ni pequeñas.

Cualquiera que lea esto, dirá que el tío que escribe esto debe ser tonto. ¡Mira que denostar el progreso, mira qué no dejar paso a la modernidad…!¡Ojo! estoy dando mi opinión sobre esto por dos razones que viví en estos días pasados. Una de ellas, la vivimos yo creo en todo El Bierzo. El pasado puente del 12 de octubre creo que jamás nadie vio en nuestra Comarca tanta gente forastera. Esta gente venía atraída por Las Médulas, por Peñalba, por las cosas de turismo rural, por ver las pallozas, por ver el castillo, por ver Villafranca, por ver y disfrutar de sus pueblos, en fin, el caso es que toda esa gente dejó aquí su dinero porque tuvo que dormir, tuvo que comer y tuvo que comprar algo autóctono para llevar algún regalín a los suyos que quedaron en casa… No podéis imaginar la riqueza que genera toda esa gente. Siempre dije y sigo diciendo, que los pueblos tenemos que seguir siendo pueblos, pero pueblos dignos, para vivirlos todo el año. Tienen que mantener inexcusablemente su identidad, sin falsas apariencias, ni falsos progresismos de modernidad…

Tenemos que mantener esa identidad diferenciada por encima de todo, en principio, por satisfacción personal nuestra y después, porque esa identidad nos va a generar unos beneficios con los cuales vamos a vivir mejor que viven en la ciudad…. Parece una tontería, pero … es así, no hay vuelta de hoja.

Es hora de que se mojen los ayuntamientos para marcar unas normas bien estudiadas para que nadie cometa tropelías en sus pueblos. Ni que decir tiene que el propio ayuntamiento tiene que tenerlo claro porque de poco vale exigir unas directrices, por ejemplo, el cuidar las fachadas de piedra de las casas, si después viene el ayuntamiento y hace un polideportivo (se lleva mucho eso ahora) y lo hace de chapa azul rabioso y el tejado de uralita roja … ¿? ¿? ¿a dónde se puede ir así?

No olvidarse nadie, y esto lo digo con todo el dogmatismo que queráis: que los dineros se deben gastar en nuestros pueblos con tino, con mesura, con sensibilidad, con sentido de responsabilidad hacia el pasado, mirando siempre a mantener el estilo de nuestro pueblo. Esta es la mejor y más rentable inversión que cualquier político puede hacer para el futuro de nuestra Región.

Hay una cosa clara, las grandes ciudades son ya casi inhabitables … pero no por ello dejarán de crecer, crecerán, no les queda más remedio, es su sino … y su gran desgracia …. ¡qué le vamos hacer! Ante esa verdad incuestionable nosotros les ofertamos a esos ciudadanos nuestros pequeños pueblos y nuestras cosas auténticas para que puedan disfrutarlas … y por supuesto pagarlas …. El tema es una ecuación muy simple: te damos una pequeña parcela de nosotros mismos y tú como contrapartida nos das en trueque dinero que es lo que tienes más a mano. Osea: la vuelta a la antigüedad, el régimen del trueque en las transacciones …. Al final, siempre la Historia con mayúsculas nos dice que todo ya está inventado.

Ya me olvidaba, la otra razón por la que escribo esto es porque el jueves pasado día 8 estuve dando una vuelta por Oencia y vi un pueblo que no conocía Arnado influenciado por una descripción que de él hacía mi amigo Paco Pérez. ¡Qué pueblo más bonito! ¡qué bien! Allí colgado entre las peñas, ¡merece la pena! Pero … cuando iba hacia el centro ¡horror!. Allí, una plaza pequeña forrada de pizarra, toda ella con unos mástiles altísimos de colores, allí puestos con banderas. Con una tela metálica por encima de los tejados, sostenida por hierros mal sujetos a las casas de piedra; ya digo, ¡horroroso! ¿cómo es posible?

Junta, Diputación, Ayuntamientos, de poco vale gastar cientos de millones en promocionar el turismo rural si en cada esquina de cada pueblo os meten goles de esa manera tan tonta y tan absurda.

Me jode ser tan reiterativo, pero creo que es mi deber decir lo que hay… Punto.