BODEGA

En 1730 la familia Osorio y Pimentel levantaron el Palacio de Canedo. Eligieron un paraje sano, alto y orientado al mediodía. La tierra, en suave desnivel para un drenaje perfecto, ideal para el viñedo.

En 1761 está documentado que su bodega almacenaba 170 miedros (32.540 litros) de vino nuevo cada año entre sus muros de sillería, madera y pizarra. Desde entonces el vino ha sido el tesoro y patrimonio de esta casa.

Ecología y tradición van unidas cuando se apuesta por el respeto a la tierra.

Abundancia y generosidad es lo que conseguimos con cariño, respeto y sobre todo con trabajo y esfuerzo. La viña agradecida, nos regala sus mejores uvas que transformamos en un excelente vino con personalidad propia de esta tierra, de nuestro clima y de nuestras variedades mencía y godello.

Por eso simplemente continuamos con el trabajo que siempre se hizo en la viña: abonos naturales y sobre todo respeto por el entorno natural que nos rodea. Finalmente cuidamos las parcelas como si cada una fuera única, respetando su singularidad. También realizamos un laboreo tradicional. Vendimiamos las viñas manualmente en su momento óptimo para que lleguen en un estado sanitario perfecto.